Cómo me gusta despertar y notar tus brazos rodeándome, oír tu respiración acompasada y oler tu piel. Como me gustan estos momentos, en que tu duermes y yo no, y veo media sonrisa en tu rostro relajado. Me gusta seguir el camino por tu cuello y tu clavícula, viendo tu espalda desnuda y contar todas tus pecas. Repasar con los dedos, con suavidad, tu cintura, y notar como te mueves, nerviosa. Ver las marcas de guerra que te dejé la noche anterior y hundir mis dedos en tu pelo. Me gusta ver como abres los ojos y te quedas quieta, muy quieta, mientras deslizo mis labios por tu vientre. La luz de la mañana baña tus piernas, que brillan con luz propia. Qué guapa estás por las mañanas.
Me miras mucho rato, me sostienes la mirada y sonríes, y me besas en la frente. Me desarmas, me desatas, me deshaces, me apasionas. Te incorporas un poco, sujetando tu mejilla en la mano izquierda. La ventana te queda detrás y estás enmarcada por una luz que a mi se me antoja divina. Te muerdes el labio y yo no puedo resistir más; te beso suavemente. Cómo me gusta despertar y que estés ahí, a mi lado. Cómo me gusta despertar y saber que nos pertenecemos. Cómo me gusta despertar a tu lado.
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